Nicolás Maduro remains in U.S. federal custody in New York following his January 3, 2026, capture by U.S. special forces during a nighttime raid in Caracas. He and his wife Cilia Flores face multiple charges, including narco-terrorism conspiracy, cocaine importation, weapons offenses, and a later superseding indictment alleging conspiracy to commit torture of political rivals and Americans. Both pleaded not guilty in recent proceedings, with the next court date set for March 2027 and a potential trial in June 2027. Trader sentiment on release timelines reflects the standard pace of complex federal cases involving extradited foreign nationals, where pretrial detention is common pending resolution. No major diplomatic negotiations or health-related motions for Maduro’s release have advanced publicly, though Flores’s attorneys have cited her heart condition in a separate bid for home confinement. Venezuela’s interim government under Delcy Rodríguez has prioritized U.S. engagement on oil matters over pressing for his return, limiting near-term political catalysts. Upcoming procedural milestones, such as further hearings or any plea discussions, represent the primary variables that could shift probabilities before the 2027 trial window.
Este mercado se resolverá en "Sí" si Nicolás Maduro queda en libertad antes de la fecha indicada, a las 23:59 ET. De lo contrario, este mercado se resolverá como "No". Si Nicolás Maduro queda en libertad, pero permanece bajo arresto domiciliario, el mercado se resolverá igualmente en "Sí". Si Nicolás Maduro queda en libertad condicional, bajo fianza o en cualquier otra condición que implique que deja de estar bajo custodia estatal, el mercado se resolverá en "Sí". Trasladar a Nicolás Maduro a otro lugar de custodia (por ejemplo, a otra prisión, un tribunal o un hospital dentro del sistema penitenciario) no bastará para que este mercado se resuelva en "Sí". Las salidas temporales de prisión con fines como testificar ante un tribunal o ante el Congreso, mientras la persona siga bajo custodia de las autoridades penitenciarias, no se considerarán una puesta en libertad. La principal fuente para resolver este mercado será la información oficial de las autoridades gubernamentales o de los departamentos penitenciarios; no obstante, también podrá utilizarse el consenso de fuentes periodísticas fiables.
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